El río Palancia, a lo largo de su recorrido, es
alimentado por fuentes y barrancos que van engrosando su caudal en los 85
kilómetros de recorrido por las comarcas del Alto Palancia (Castellón) y El
Camp de Morvedre (Valencia), vertiendo sus aguas en la localidad de Canet de
Berenguer, muy próxima a Sagunto.
El Palancia, a su paso por Viver, presenta una
arquitectura relacionada con el agua muy importante, como El Canal Teresa-Viver,
El Azud de la acequia de Las Quinchas, La Acequia de las Quinchas, y la Fábrica
de Luz y Molino antiguo harinero, así como numerosas fuentes y manantiales
existentes en el territorio.
Uno de esos parajes fluviales es el que ofrece el
que está considerado como uno de los lugares más bonitos del Alto Palancia: El
Sargal de Viver, una preciosa área recreativa con manantiales que, rodeada de
montañas, se encuentra situada a las afueras de Viver, en la margen izquierda
del río Palancia e incrustado en su valle.
Allí destacan las Cuevas del Sargal, que dan nombre
al paraje, un importante yacimiento arqueológico que, en realidad, son un grupo
de oquedades que forman un amplio frente, bello y atrayente atractivo turístico
complementario a la zona recreativa.
En el pasado, estas cuevas sirvieron de abrigo a los
primeros pobladores de la zona, desde el Paleolítico Superior hasta el
Neolítico. Geológicamente se formaron por la acción de las aguas de la fuente
del Pontón, existiendo formaciones kársticas de gran interés. En estas cuevas
prehistóricas documentadas también se puede observar un gráfico epilítico, cuya
representación estilizada de una figura humana queda grabada sobre una roca al
aire libre.
Según se recoge en la publicación de 1929 “Anales
del Centro de Cultura Valenciana”, los materiales recogidos por los señores
Ribelles (maestro) y Guillén (médico) en las Cuevas de El Sargal estaban
compuestos por “ … tres cuchillos de silex, un hacha pulida, dos punzones de
hueso, restos de humanos y otros animales …”.
En la actualidad todo el paraje de El Sargal de
Viver constituye una de las principales áreas recreativas de la población,
habiéndose dotado de paelleros -que podrán estar precintados en caso de alerta
de incendios-, zonas de sombra, mesas y bancos, zona de aparcamiento, accesos a
las cuevas mediante escaleras talladas en la tosca, zona de baño en el río y
todo lo necesario para disfrutar de un día en plena naturaleza.
El paraje natural de El Sargal de Viver, a una hora
en vehículo desde Valencia capital, se encuentra a unos minutos en coche fuera
del casco urbano de la población, por lo que podremos optar también por
realizar una pequeña ruta desde Viver hasta el área recreativa dejando nuestro
coche aparcado -poco recomendable en verano-, pudiendo dar un agradable paseo.
¿La única pega? Dos: que las cuevas, en ocasiones,
presentan basura dejada por los visitantes, además de que vimos que en una de
ellas alguien había defecado; y que el río, dependiendo la época del año,
presenta más o menos caudal, pero incluso en agosto uno se puede bañar, como
hicimos nosotros.
Fuente:
ValenciaBonita





























