- EL RINCÓN DE PENSAR | BEATRIZ AZNAR.
«LA EDUCACIÓN es el arma más
poderosa que puedes utilizar para cambiar el mundo». Nelson Mandela, de cuyo
nacimiento se cumplieron cien años el pasado miércoles, no podía poner con más
atino el dedo en la llaga. Y esta laceración duele, enerva y calienta los
ánimos -ya caldeados en pleno mes de julio- en el Alto Palancia a raíz de la
iniciativa piloto de la Generalitat Valenciana de impartir el islam en dos
colegios de Segorbe y Altura. El tema me tiene desconcertada. Con la educación
-y la política- hemos vuelto a topar. A nadie escapa que esta comarca
castellanoparlante continúa revuelta con la implantación del valenciano, una
perita en dulce para los partidos políticos. Sólo faltaba ahora trasladar
también aquí la aventura de impartir el islam. Y digo aventura en su tercera
acepción del diccionario como «empresa que presenta riesgos» porque, como en
otras ocasiones, la cuestión sale a la luz pública cuando aún no está cerrada
-ahora dicen está en suspenso-, sin decisiones firmes y, según la comunidad
musulmana, la educativa y hasta los ayuntamientos implicados, con escasa -o
nula- consulta previa. Señores políticos, así no.
Tampoco es nuevo. Sucedió con
la Entrada de Toros y Caballos de Segorbe y su retransmisión por la televisión
pública valenciana. Al final, se confirmó que el evento de interés turístico
internacional se emitirá en directo como venía sucediendo con la extinta Canal
9 y se apaciguaron los ánimos. Pero el sobresalto, la discusión y el cabreo
-por qué no decirlo- previos nos los podíamos haber ahorrado.
Mesura, tranquilidad y menos
atolondramiento. En aspectos tan sensibles como la educación, la cultura o la
lengua es exigible a la clase política, a toda, a los que gobiernan y a los que
están en la oposición, que sean especialmente cuidadosos con estas materias.
Sobran guerras partidistas y falta pedagogía.
El saber no ocupa lugar.
Siempre he defendido que el Alto Palancia tiene que abrirse más al valenciano,
postura que me ha generado no pocas disputas con amigos y familiares. Ahora
bien, sin imposiciones, sin unilateralidad. Con el islam, más de lo mismo. Vaya
por delante que la religión debería quedar fuera del currículo escolar pero, si
ha de estar, abogo por una historia de las religiones. Las más relevantes. Sin
embargo, ello conllevaría una docencia libre de adoctrinamientos y, seamos
sinceros, hoy por hoy, es mucho confiar. Así que, al menos, señores políticos,
si van a abrir ese melón, háganlo de forma consensuada, pensando en los menores
y no en el recuento de votos del año que viene.
Fuente: El Mundo “Castellón al Día”

