He ojeado la nueva publicación que ha preparado el
equipo de gobierno PSOE-SP y la verdad es que he sentido vergüenza. Tal vez la
tendrían que padecer otros, pero de momento a mi me ha llegado. ¿Realmente para
este número hacían falta dos personas, para hacer lo que hacía yo sólo?, ¿para
hacer lo mismo, y además por una cantidad muy superior a la que yo cobraba?
(algo más de 500 euros al mes por 24 páginas aunque algunos digan otra cosa).
¿Qué se pretendía con mi destitución?, ¿buscar un hueco para un militante de
Podemos?, ¿que un segorbino pasara a incrementar las listas del paro?
El mismo diseño de portada, de formato, tipo de
letra, el mismo diseño de agenda, las fotografías antiguas, la misma
maquetación de las páginas... Eso sí, con fotografías en general más grandes
para poner menos texto. Eso es la nueva prensa de Segorbe.
La única novedad que puede encontrarse el lector es
la incorporación de una página con las opiniones de partidos políticos, que
¡vaya!, fue una propuesta que yo presenté a Magdalena poco antes de mi
sustitución, aunque con la modificación, suya, de dejar la colaboración abierta
a cualquier partido político.
Pero lo que más me ha decepcionado es la actitud del
alcalde. Aún no ha cumplido los cien días de mandato y ya se está revelando con
una personalidad contradictoria, por lo menos ante mí: hace lo contrario de lo
que dice.
Cuando Magdalena, (socialista de toda la vida y
partidario de crear empleo entre los segorbinos y no destruirlo) me comunicó mi
destitución, le expliqué cómo desde 1999 he gestionado el proyecto de La Prensa
de Segorbe, proyecto de mi total invención. Le dije, le pedí, que cambiara el
nombre en la nueva publicación que pretendía hacer.
Me respondió que iban a cambiar la cabecera y que
tendría un nuevo nombre. Como no podía ser de otra forma, confié en él, aunque
ya había tenido otro “indicio” para desconfiar. Para mí el asunto era muy
importante ya que el nombre del periódico había representado a lo largo de
estos años, un compromiso más con mi ciudad. Era un proyecto mío y de Segorbe,
ilusionante y comprometido, que debía finalizar conmigo y no quería que lo
utilizara nadie más y, bueno, si alguien se iba a hacer cargo de la
publicación, que lo hiciera con otro nombre. No había más problema.
Como podrán ver ni la cabecera se ha cambiado, ni se
ha dado una nueva denominación al periódico, por lo que la palabra de Magdalena
queda en entredicho, no la ha cumplido.
Ahora cabe la pregunta, ¿si el alcalde me cesó para
cambiar el periódico, por qué no hay ninguna variación en él?
¡Vergonzoso!
Rafael
Martín Artíguez